martes, septiembre 30, 2008

OUTRO: Acqua y La Sirena de Proa

Siento mucho esta falta de capitulos.
El caso es que (aunque no es excusa) tengo escritos cuatro...que ya podían estar aqui...pero entre unas cosas y otras no encuentro tiempo para pasarlos.

Aqui os dejo algo que escribí hace poco. No es de la novela.

Pero dejo a vuestra elección el personaje al que creaís que más le pega este pensamiento:

ACQUA

Me quiero diluir.

A veces imagino un vaso de agua, transparente e insípida. Unos dedos gigantes que trocean mi cuerpo suavemente, cual terrón de azúcar.

Y no duele.

No siento apenas nada, solo veo como me convierto en líquido lentamente. Esos pequeños átomos de mi, continentes de mi existencia, se fusionan con otros átomos vacíos.
Pequeños trozos de nada. Y me invaden a mí, y no al contrario. Siento como borran a su paso toda pena y toda gloria. Acaban con mi existencia real, la de esta vida y toda lo que queda es agua pura y limpia.
Una corriente nos mece hacía arriba y abajo .Soy un remolino.

No nado, porque yo soy el agua. No me muevo toda sino entera y cuando la última partícula a mi nombre desaparece engullida por la sensación falsa y traicionera de felicidad…dejo de respirar.

Ya no hay barreras, sumida como estoy en lo apacible de no ser…

Dejo siquiera de pensar.

La sirena de Proa


Sientes que no quieres. Pero en realidad puedes querer. Solo tienes miedo.
Miedo de ti.

La vela del barco ondeaba en el cielo, blanca y pura, hasta sus remiendos parecían nuevos, como si hubieran estado pretendidos desde el primer momento, en el diseño original.
El vestido de gasa, tantas veces puesto y más aún deslizado por sus hombros hasta el suelo.
Blanco como la vela. Auguraba un dulce futuro inmediato, meciéndose con el viento y acariciándole las piernas. Poco a poco a sueño vencido, cerró los ojos y se dejo llevar por el olor que traía la brisa marina, mientras el sol le enrojecía las mejillas y el puente de la nariz. Tenía la piel de un niño de guardería y se quemaba igual. Como un bebé.

Despertándose poco a poco, oyendo el salpicar del agua al chocar contra proa… se incorporo despacio, como parte de un ritual letárgico, como el último verso de una letanía.
Sus pies se mojaron, con los restos de agua que se colaban en la cubierta, chapoteando se acerco a la barandilla y contemplo ensimismada la sombra del mascaron en el agua.

Era una sirena… casi sin darse cuenta, se convirtió en ella…y se alejo nadando hacia aguas más profundas.

Duerme sin miedo, se dijo.
Sin miedo.

--BESOS

jueves, abril 24, 2008

CAPITULO XIX: While you were sleeping (Mientras Dormías)

M. - Yo… ¿Feliz? Pues a lo mejor sí y no sé interpretarlo como felicidad. Lo único
que siento es desasosiego.
T. - No tiene sentido. Eres guapísima, tus amigas te adoran, es más, el resto de
mujeres te adoran…, yo sí sería feliz con un tercio de todo eso.
M. - La verdad es que si todo eso es cierto, no tengo razones para no serlo…

Sonrió para sus adentros, pues ignoraba el gesto que debía componer para entristecerse sin que nadie lo notara…

T. - Me apetece dormir contigo
M. - A mí también

<<"Estoy empezando a sentir algo por ti, y eres la primera mujer por la que lo siento. Y aunque suene a cuento chino, eres la primera verdad, porque nunca antes hubo otra, porque no me gustabaís hasta hace dos semanas">>.Sonaba demasiado peliculero. No podía hacerlo, confesar eso era encerrarse en el armario del que nunca había salido, era desechar la idea de que alguna vez estaría con un chico. Admitirse a sí misma como bisexual era complicado, pero hacerlo como lesbiana…Totalmente imperdonable.

T. - Puedes aparcar ahí, la plaza es de mis padres.
M. - Como no abras la puerta de la urbanización… ¿Por qué está vacía? ¿No decías
que estarían en casa?
T. - Sí, perdón, estoy nerviosa. Esto…, mis padres sólo tienen un coche, compraron
la otra plaza por si la necesitaban más adelante.
M. - ¿No la alquilan?
T. - No, supongo que no.(El mando de la puerta se deslizó de sus manos y fue a
parar a la acera). Lo siento… dios, ¡joder!
M. - Tranquila…Pensaba que ya te había relajado… (dijo, guiñándole un ojo).

Tejas doradas y ladrillos rojos. La fachada del edificio se tornaba naranja con la luz de la luna llena.

T. - Aquí, -dijo Típica mientras giraba la llave en la puerta número 7.
M. - OK.
T. - No hagas ruido. No creo que se levanten aunque nos oigan, pero por si acaso.
M. - No te preocupes, tengo experiencia en entrar a hurtadillas…, jejeje

Abrió la puerta tras dos giros de muñeca. Afortunadamente, sus padres no habían echado las tres llaves. Que ella tuviera que hacerlo ahora ya suponía bastante retraso.

M. - ¿Qué escondéis aquí?
T. - Mis padres son muy miedosos, robaron hace poco en el edificio y se asustaron.
M. -Desde luego, está bien pensado. Si yo fuera un ladrón, ni lo intentaría…, vaya
coñazo.

Típica siguió a lo suyo, lo más rápido y silencioso que podía (cosa casi imposible). Tres vueltas arriba, tres abajo y tres en el medio y, por costumbre, el tirón del pomo con el que sellaba el ritual.

M. - ¿Ya?
T. - Sí, ya. Pasa detrás de mí, que no quiero encender ninguna luz.
M. - OK.

Por el pasillo, le agarró por la cintura y sintió el tacto cálido de su camiseta de algodón…, su piel… A decir verdad, estaba en la gloria, y aunque también se había calentado un poco en el coche, no le apetecía nada de sexo. Sólo quería acurrucarse junto a ella un ratito y pensar. Necesitaba pensar, pero no se veía capaz de pensar sola.

Al contrario que Típica…, que ya había planeado cada movimiento de su lengua sobre Mal gusto.

Mal gusto reflexionaba y siempre llegaba a la misma conclusión. Sin saberlo, Típica, hacía tiempo (dos semanas en concreto) que se repetía la misma letanía una y otra vez:
“Pensar no es bueno, no es nada bueno, es mejor mantenerse ocupada y no pensar.” No pensar en las cortinas rojas, ni en las fundas nórdicas en blanco, ni en lo conjuntado de armarios y estanterías, no pensar en su beso, en su lengua, no pensar en sus manos, en los movimientos que la desnudarían, no pensar en qué decir y decirlo. No pensar en qué hacer y hacerlo

Y la abrazó.

Pero no era un abrazo cualquiera de amante excitada, ni ese abrazo que se da a medias tintas, entre abrazo y caricia posesiva, no un abrazo de deseo, ni siquiera uno falso en busca del culo más que de cualquier sentimiento de empatía por la otra parte.

La abrazó de verdad.

Típica, siguió con su juego de seducción, succionando la piel de su cuello hasta provocar pequeños circulitos rojos en la piel blanca de Mal. Por un instante se sintió plenamente deseada y al segundo siguiente ridícula, fuera de lugar, como si hubieran abierto la puerta de un mundo paralelo y allí estuviera ella, sola, semidesnuda, besando una pared inerte, llena de babas. Se sintió la violadora-por-excelencia-de-momentos-transcendentes-sin-sentido. No sabía lo que percibía o sí lo sabía pero no lo entendía. De ahí nacía parte de aquella súbita sensación de ridículo. Sintió que su cuerpo chorreaba debilidad entre sus brazos, que emanaba inseguridad a mares y en todas las direcciones. Comprendió sin saber, y sabiendo apretó más fuerte, intentando soportar cual cariátide el peso del templo sobre su cuerpo. Sólo deseaba reconfortarla, ser una buena compañera también en lo malo, por mucho que lo desconociera. Si amar es no decir nunca lo siento, consolar sería no preguntar nunca por qué.

Se dejó caer a los pies de la cama. Descansada, como si acabara de confesar un crimen. En cierto modo lo había hecho, se había desarmado delante de Típica, había dejado que percibiera su miedo, más que eso, se lo había entregado en bandeja con una nota que decía: “Mi debilidad es tu fortaleza”. Tenía que dejar de ver cine japonés.

T. - ¿Sonríes?
M. - No, para nada. ¿No me vas a preguntar?
T. - ¡Ah, sí! ¿Quieres ver una película?
M. - ¿Ahora?
T. - Sí.
M. - A lo mejor hacemos más ruido todavía.
T. - Bah. Venga, elige tú, tengo mil.

Mal se tumbó en la cama, estiró el brazo, se tapó los ojos con la mano que le quedaba libre y señaló en la estantería de detrás una cinta.

T. - (riéndose) ¿Lo tienes que hacer todo siempre tan difícil? A ver qué has cogido…
MIENTRAS DORMÍAS. -Leyó en la carátula. -Ufffff…, la he visto mil veces.
M. - Yo, nunca.
T. - Es la historia de amor de una chica…
M. - Shhhhhh… (Interrumpiéndola) Ya lo has dicho todo. ¿Sabes? El cine tiene una
visión muy derrotista del amor. No debíamos conformarnos tanto.
T. - Guau…, eso es de Garci por lo menos.
M. - Puede que lo haya oído por ahí…
T. - Ella no se conforma. Al final pasa de lo fácil y confiesa su amor verdadero.
M. - Ya me has jodido la película. Jeje. Mira, no la he visto, pero seguro que lo fácil
era irse con el que la quería de verdad en vez de quedarse y afrontarlo.
T. - Pero eso sí que hubiera sido conformarse…, o incluso peor, porque no sabía si el
otro la iba a querer.
M. - ¿Ves como entonces se fue a lo fácil?
T. - Qué lío…, te estás contradiciendo.
M. - No. A ver, lo que yo digo es que irte con alguien que tienes seguro es más fácil
que perseguir un sueño que no sabes si va a hacerse realidad. Y que
probablemente te dé pánico porque, si todo se te cumple, no tienes metas. Por eso es tan conformista diciendo lo de : “no seas tonta, coge a éste, que lo del otro puede que no salga bien”.
T. - Dios… ¿Seguro que no la has visto?, ¿de verdad quieres que la ponga o prefieres
acabar el ensayo primero?
M. - Jajaja. ¿Haces palomitas?
T. - Sí.
M. - Uy, se me había olvidado por completo. ¿El ruido no despertará a tus padres?
T. - No, no creo.
M. - You’re place, you’re rules.

El pop-pop de la cocina se oía en toda la casa, pero no resultó lo bastante fuerte como para esconder el sonido de las llaves y la puerta peleándose entre sí. Se asustó, porque quizás sus padres se habían levantado.
Despacio, se acerco al umbral y vio como Mal intentaba sin éxito abrir la puerta.

T. - ¿Te vas?
M. - Sí…Esto es a prueba de bombas…, me da un poco de dentera el rollo éste a lo
Misery.
T. - ¿No te ibas a despedir?
M. - Lo siento.
T. - Déjalo, ya te abro yo.
M. - Perdona.
T. - No te disculpes, tus razones tendrás para largarte así. Al final, las paranoias de
mis padres han servido para algo.
M. - Lo siento.
T. - En serio, da igual. Me alegro de que no hayas tenido el final de película al que
estarás acostumbrada. Yo, como una tonta en medio del pasillo mientras escucho
el portazo. Un picado perfecto y primer plano de un par de palomitas en el suelo.
M. - No quiero que te enfades. Y no alces la voz, por favor.
T. - Apenas te oigo con la mierda esta del clon-clon de las cerraduras. En fin. Ya
está (abriendo la puerta). Eres libre.
M. - ¿Me dejas besarte?
T. - ¿Me dices por qué huyes?
M. - No estoy preparada para esto.
T. - ¿Para qué? ¿Para dormir con una tía? Por favor…Vete de mi casa.
M. - Lo siento, no puedo explicártelo.
T. - ¿Qué eres, el puto superman? Lo siento…, yo no soy así, perdona. Vete, por
favor. Mañana me tendrás arrastrándome de nuevo por ti, pero ahora necesito algo
de orgullo para mí.

Mal cerró la puerta tras de sí, esperando oír un sollozo o un simple ¡coño!

Sin embargo la despidió el rechinar de una puerta y el sonido de sus llaves, tres vueltas, tres veces, tres cerraduras…

Tres veces tres.

Susurró esa noche, mientras dormía.

lunes, abril 14, 2008

CAPITULO XVIII: Ad Infinitum

Desde dentro del coche, todo era mucho más real, más claro. Como si el hecho de estar en movimiento despertara otros cinco sentidos.

Su casa, nunca hubiera imaginado llevarse a nadie a su casa. ¿Un chico? Ni soñando… Pero, ¿una chica? ¿Una amante? ¿Qué pensaría de su habitación magenta?

M. - Estoy sudando.
T. - ¿Pongo el aire? (tocando todos los botones de la radio…)
M. - Está al máximo. Como tu.
T. - ¿Por?
M. - Porque eres tú la que suda, debes haberte quedado pegada al asiento
T. - La verdad es que tengo las piernas empapadas.
M. - Me lo has puesto tan fácil…, que por educación no te voy a decir nada.

Y su escasamente sutil sonrisa delato completamente sus intenciones.

T. - Entiendo el chiste.
M. - Quítate la falda.
T. - Ya. Seguro que con las piernas desnudas sudo menos contra la tapicería…
M. - Pues arremángatela.

¿Y por que no? ¿Por qué no hacerle caso? Ummm… y dejarse llevar.

Se arremangó la falda vaquera no demasiado arriba pero si lo bastante como para poder abrir las piernas al máximo y dejar ver el tanga blanco con lunares rojos. Cuando lo vio en la estantería del womans-secret le encantó…, su Kitty vestida de gitana. Ahora hubiera deseado algo de encaje, negro , con lacitos…, algo casi transparente, algo dorado coronando el triangulo, algo que gritara ¡cómeme, soy sexy! No esa chorrada que llevaba, sin más remedio, entre las piernas… Si al menos en vez de la gatita hubiera aparecido Betty Boop…

Estaba preciosa, expectante, con las piernas abiertas, el tanga rojiblanco de niña pequeña, tan dulce…, se estaba poniendo tanto que ya notaba como se mojaba el suyo. Pensó actuar… Meterle mano a saco, quitarle las bragas en el próximo semáforo. Pero sabía que tenia la oportunidad de demorarlo, unos minutos más de incertidumbre no harían que cambiara de postura… Tenía la impresión de que no cerraría las piernas aunque esos minutos se convirtieran en horas.

Las rodillas de Típica rozaban la guantera a ambos lados, aunque la izquierda, gracias a un hábil movimiento de culo, estaba levantada de manera que podía mantener estirada la derecha sin estorbar la conducción de Mal, sin rozar la incomoda palanca de cambios..

Mal miraba, observaba de reojo, le puso una mano en el muslo y en un movimiento casi reflejo, Típica se agarró al asidero de la puerta. Le gustaba su franqueza, podía haber fingido cero entusiasmo, haber girado la cabeza y suspirado, como tantas otras, imitando a sus estrellas favoritas del séptimo vicio… Otra palurda con aires de castigadora y serios problemas de autoestima. Ella no.

M. - ¿Sabes qué me pone?
T. - ¿Qué? (Casi susurrando).
M. - Verte ahí, toda para mí, dejándome tocarte y acariciarte lo que yo quiera…

Antes de que contestara lo que probablemente habría sido una bordería (por otra parte, merecida), le puso la mano entre las piernas y comenzó a acariciarla despacio, para volverla loca, para escucharla gritar que lo hiciera más fuerte o más deprisa.

En el siguiente semáforo, Mal cambió de marchas con la otra mano, sin dejar de acariciarla.

Y ella demostraba lo que sentía con espasmos pélvicos, miradas anhelantes y suspiros entrecortados que fueron palabras en un pasado lejano y ancestral. Palabras que salían desde donde no había cuerdas vocales que pudieran traducirlas… palabras en un idioma femeninamente prehistórico.

Típica se debatía entre la que era y la que se escondía rabiosa detrás de goma e hilo de algodón y aunque en otra circunstancia se hubiera negado a hacerlo…, no pudo más y estallo. Unió sus manos con los de Mal y derribó el muro que separaba su yo viejo de su nuevo y moderno yo sexualmente capitalizado.

Mal, en un movimiento reflejo, hundió sus dedos lo más profundo que pudo, aunque le costó un volantazo… Se pregunto si habría en el nuevo código alguna regla al respecto: Mamadas – 4 puntos (si es a ti mismo, retirada inmediata del carné, a cambio del de contorsionista), Masturbaciones – 5 puntos las ajenas, 7 las que incluyen a uno mismo…

T. - No puedo más…
M. - Has tenido suerte….
T. - ¿porh quhé…?
M. - Porque yo sí que puedo…

Mal Gusto aparecía a ráfagas, durante los segundos en que abría y cerraba…

Abre

Dos ojos, verdes, rasgados, fijos en la carretera, impacientes, parece que leyeran el secreto de la vida en un libro en braille y las señales de tráfico a la vez… El rostro mudo, la boca entreabierta… a punto de decir alguna solemnidad no venida al caso.

Cierra

Colores, rojos, azules, amarillos, un punto en la nada expandiéndose y contrayéndose. Dos mujeres yaciendo juntas en una amalgama de verdes explosivos, cuatro brazos y cuatro piernas que se funden formando los pétalos en carne viva de una flor que bosteza…

Abre

Los faros de un coche, iluminando las calles…, otros que pasan a su lado, ¿en movimiento? Dos ojos, verdes, rasgados, fijos en ella, desgranando todo su ser, arañando la ciudad con sus pestañas negras. La boca entreabierta susurrándole a gritos. Abajo: Una mano, dedos que desaparecen rítmicamente en la radio, ¿gimen?, ¿o acaso son sus propios gemidos guturales que improvisan un fraseo de jazz en Radio 3?

Cierra

Veo su mano en el aire, un dedo acusador que dibuja un ocho al revés, imposible paso de danza… El infinito que baila en el contorno de dos caderas suaves que se diluyen… Suenan las monedas de los pañuelos étnicos cada vez más de prisa atronando sus oídos.

Más, más…, una suma de todos, todas las silabas del mundo navegando por el río de la vanidad más sincera, la negación por exaltación de uno mismo. Más, más, hacia delante y hacia detrás, detrás, delante, esbozando en el asiento del coche una serpiente con su carne. Más… Más…, estás esculpiéndote a ti misma de dentro a fuera, ejerciendo presión donde no la había, llevando sangre y carne donde no había nada, vacío…, el eco de los recovecos entre tus músculos necesita ser escuchado… Más…, quiero más…, quiero oírme y quiero que me oigas…, en mi nuevo estadio de puta divina. Y viene el estallido. Ora su perfil, ora su sonrisa, ora el rostro entero, ora parpadeos inacabados por el cese de los suyos…

Abre

Sonrisas…

Cierra

Color cielo.

Abre

Verde esmeralda.

Cierra

Saliva y besos…

Retirando su mano, Mal se concentró en sí misma, dejando a Típica acurrucada y resacosa, en el asiento.

Intentó ponerle nombres, fechas o comentarios a pie de página a los sentimientos, ordenando lo imposible, para perseguir, si no entenderlo, al menos clasificarlo.
No quería sentir y sentía. Cuando lo que sentía se escapaba de su esquema racional, lo desechaba y vuelta a empezar. Es cariño. El cariño no es repentino. Amistad. Un vínculo demasiado fuerte en tan poco tiempo. Deseo. No es el cuerpo correcto. ¿Qué más da el continente si te gusta el contenido? No es una nariz torcida o un ojo bizco, no es una mancha en la cara, un color de pelo desteñido, falta de altura, un michelín escapando de la cinturilla del vaquero… Es el sexo. El sexo es bueno. Es el género. Aunque sé que me había entendido a la primera.

Se odiaba a si misma por ser ella, y no otra.

T. - ¿Qué piensas?
M. - ¿Te ha gustado?
T. - ¿Eso pensabas?
M. - No. ¿Es un sí?
T. - Si. ¿Puedes contármelo?
M. - No, no puedo.
T. - No quieres.
M. - No debo.
T. - Yo no debería haberme expuesto así, tan débil y lo he hecho. ¿Qué crees que
significa?
M. - Que eres sincera y visceral.
T. - Yo me llamaría tonta.
M. - Tonto es el que reniega de lo que quiere y, al no exponerse nunca, consigue ser
Feliz.
T. - Yo soy feliz, ahora, en este momento. Lo soy
T. -¿Y tú?

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OUTRO: Acqua y La Sirena de Proa

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CAPITULO XVIII: Ad Infinitum

CAPITULO XVII: Tu mundo en mi salón

ANEXO:Relación de nombres

CAPITULO XVI: Bubble-Gum

CAPITULO XV: Pequeño adelanto visual...

CAPITULO XIV: CASTING DE LA FIESTA

CAPITULO XIII: ¡Al galope entre versos!

CAPITULO XII:¿Que viene después de un FAST-FUCK?

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Los amabilisimos que me visitais

Todos los textos y dibujos de la pagina están registrados por el autor, en este caso autora.

Si haceis uso de ellos debeis nombrar la fuente. Muchisimas gracias

 

AGRADECIMIENTO ESPECIAL A ANTONIO PIERA,

EDITOR, CORRECTOR DE ESTE EXPERIMENTO NOVELADO. MUCHISIMAS GRACIAS POR TODAS LAS MOLESTIAS QUE TE ESTAS TOMANDO Y DE MANERA GRATUITA. SIGNIFICA MUCHO PARA MI Y SE QUE PARA MIS LECTORES (POCOS PERO FIELES) TAMBIÉN, PUESTO QUE ES TODO MUCHO MÁS LEGIBLE Y PROFESIONAL QUE ANTES.

MUCHAS GRACIAS  ANTONIO